Intentándolo desde 2013

Citrola nació en Valparaíso en 2013, cuando Jorge Borjes, con 20 años, comenzó a experimentar con serigrafía y a imprimir sus primeras poleras. La idea inicial era bastante sencilla: hacer prendas con diseños que a él le gustaran y que fueran un poco diferentes a lo que encontraba habitualmente en Chile.

En ese camino apareció Laura González, su pareja y socia, quien ayudó a darle estructura a lo que hasta entonces era más bien un proyecto personal. Entre ambos fueron construyendo Citrola casi sobre la marcha, aprendiendo a diseñar, imprimir, vender, responder correos, llevar las cuentas y resolver cada uno de los problemas que aparecían.

Durante los primeros años trabajaron desde espacios pequeños y produciendo lo justo. En 2016 comenzaron a colaborar con ilustradores chilenos y esa decisión terminó cambiando buena parte de la historia de la marca. Lo que había comenzado como una tienda de poleras fue convirtiéndose también en un espacio para que artistas pudieran llevar sus trabajos a prendas y compartirlos con un público mucho más amplio.

En 2017 dieron otro paso importante: arrendaron un taller y pudieron comenzar a formar un equipo. Desde entonces Citrola creció, abrió tiendas físicas, incorporó a decenas de ilustradores y pasó por distintas etapas, desde la serigrafía de sus primeros años hasta la impresión digital que utilizan actualmente.

Pero el crecimiento también trajo sus propias dificultades. En más de una década hemos tenido buenos momentos, errores, cambios de rumbo, equipos grandes y etapas en las que tuvimos que volver a empezar. Citrola incluso llegó a convertirse en una estructura bastante más grande de lo que Jorge y Laura habían imaginado cuando imprimieron sus primeras poleras.

Después de más de una década, probablemente Citrola sigue siendo difícil de definir. Ha sido tienda, taller, plataforma para artistas, proyecto familiar y también una forma de ganarnos la vida haciendo algo que nos gusta.

Y quizás eso es lo que más ha permanecido desde 2013: seguimos haciendo esto porque nos gusta hacerlo.